domingo, 1 de agosto de 2010

La bala perdida

¡La concha de su madre! El hijo de puta se fue, me dejo sólo con la verdad que nadie me va a creer, solamente porque piensa que así podré dormir mejor a la noche. Hijo de puta, que se muera, le deseo lo peor por lo que me hizo pasar. Todavía no lo puedo creer, cómo estaba tan calmado cuando lo ví. ¿Cómo uno puede seguir viviendo despues de saber que hizo una cosa asi? Destruyo mi vida matando a mi novia. Sólo 20 años tenia y el forro la mato. "Un accidente" me dijo. La puta madre que lo pario a ese mal cojido.
Lo unico que me queda es deshaogarme escribiendo ya que nadie me va a entender. Van a pensar que estoy loco o que soy un pelotudo. Bah, si es que ya no lo piensan despues de lo que pasó. Hace una hora que terminó la reunion con el asesino de mi novia y sigo temblando de rabia. Yo estoy encerrado aca por su culpa, encarcelado por una estupidez que él hizo. "Una casualidad fatal". Hace cinco años que vivo un infierno en este lugar maldito donde los dias son cada vez más eternos. Uno nunca se acostumbra a la cércel y menos, supongo, sabiendo que estas encerrado por algo que no hiciste. Sabés que sos diferente al resto, sabés que no deberias estar ahí y eso nunca se te olvida. Pero si después de estar 5 años ahi, tratando de encontrar por lo menos la paz con vos mismo, mientras pasa el tiempo tortuoso y, de la nada, viene un forro que te dice que estas encerrado por su culpa, bueno, es algo que te tira todo a la mierda.
Por lo menos, antes, mi obsesion no tenia forma, es decir, no tenia ni un origen ni un culpable ni un fin. Estaba ahi, no entendia por que, pero no importaba, podia seguir viviendo, yo no habia matado a nadie. Pero cuando te enterás de que alguien fue el responsable de todas las cosas malas que te pasaron, esa obsesión de la que hablo evoluciona y se personifica. No sé como voy a vivir ahora sabiendo que hay un hijo de puta que tendría que estar en mi lugar. Esa explicacion que me dió...
Estoy tratando de calmarme, enforcarme. Dirigir esa obsesión a algun lado, que no se convierta en mi Moby Dick inalcanzable. Tengo que trasmitirla a algo y ésta es la mejor manera. Por más que nadie me crea, este papel no miente, este papel es la verdad.
Hace como tres horas me llamaron a mi celda para decirme que tenía una visita. Pregunté de quién y el nombre no me sonó para nada familiar. Mi curiosidad iba creciendo con cada paso que daba a la sala de reuniones. Parecía que mi visitante había solicitado una sala privada, acto que me pareció aun más intrigante.
Yo esposado, él vestido muy bien. Yo con mal olor y sucio y él bien peinado y fresco; no sé por qué eso fue el primer pensamiento que me vino a la mente. Era como si ya sentía lo que iba a pasar. Algo que ya había pasado, algo que cerraba el círculo de algo inconcluso. El fin de una historia jamás terminada.
-Buenas tardes - me dijo entre una toz incomoda.
-Hola, ¿lo conozco?
-No, no nos conocemos. Yo vivo en su casa ahora. Se la compré a sus padres hace dos meses y quería venir a verlo.
Sinceramente ahí se escapó mi interés. En ese momento la curiosidad y toda la sensación casi espiritual que había sentido previamente se había desvanecido. Me quedé callado, ya no me importaba qué me iba a decir en ese momento, quería que terminase pronto para volver al aburrimiento de siempre. Esto estaba aburriendo aun más.
Las palabras le costaban salir de su boca. Era como si con cada palabra se le iba toda la fuerza de su cuerpo y cada vez tenía que reponerse un rato para decir algo más. A pesar de ello siempre lo noté tranquilo, superior y algo distanciado, como si lo que estaba haciendo conmigo era algo necesario pero que realmente no le importaba mucho.
-Bueno, necesitaba venir a verlo para contarle una cosa. No sé por dónde empezar. Le dí vueltas muchas veces a la manera en que iba a contarlo pero no siempre funciona, ¿no? En fin, yo soy científico. Hace un tiempo que hago experimentos sobre un tema que me resulta fascinante y que es un tema que no es muy popular hoy en día más que en las series de televisión o en los libros o películas. En la universidad, se dice que cuando estudias la teoría de la relatividad es el punto de inflexión a volverte loco o no. Le explico. Las partículas materiales al moverse a través del espacio-tiempo se mueven hacia delante en el tiempo (hacia el futuro) y hacia un lado u otro del espacio, como dice la teoría. La prueba de si no te has vuelto loco, dicen, es que al estudiar este concepto no te surja la pregunta "¿y que pasa si viajan hacia atras, hacia el pasado?". Bueno, yo soy un loco, señor.
No me importaba. Mi cabeza estaba en otro lado y este tarado venía a hacerse el interesante conmigo. Hizo un silencio para ver mi reacción. Pude notar en su rostro cierto orgullo por lo que acaba de decir. Se sentía bien consigo mismo por creerse un "loco", cuando en realidad esa palabra quiere decir, para él, "genio".
Al ver mi falta de interés continuó.
-Por más que esta sea una anécdota bastante, trivial sobre la universidad, quería tratar de explicarle a lo que me dedico con mi investigación. Decidí hace mucho tiempo explorar los viajes en el tiempo. No hay mucho experimentado, por supuesto, pero si aceptamos que la teoria de la relatividad permite explícitamente un tipo de dilatación temporal que ordinariamente se podría denominar “viaje en el tiempo” de un cuerpo, alguna vez, con nuestras brillantes mentes podremos lograrlo de alguna manera. Yo sé que usted no es un docto en la materia -cuando dijo esto lo quería matar ya- pero le quiero contar que, luego de años y años de estudio, pude hacer que un cuerpo viaje en el tiempo. Hacia el pasado, más precisamente.
Otra vez el silencio lleno de orgullo y amor propio que ya me daba asco y no me interesaba en lo más minimo.
-Hoy mismo a las 10:23 de la mañana he mandado un cuerpo al pasado. Ahora bien, aquí está el tema por lo que he venido a hablarle. He descubierto que el objeto para que viaje en el tiempo tiene que ser muy pequeño y tiene que viajar a una velocidad muy alta para lograr dar el salto (esto, por supuesto, está condicionado por las limitaciones tecnológicas de estos tiempos ya que seguramente en el futuro mi teoría pueda, con toda seguridad, ser refutada). Mi máquina que me costó diseñar casi toda mi vida, amplificaría la velocidad del objeto y lo enviaría al pasado, si todo resultaba como había calculado. Si el objeto no es de un material lo suficientemente resistente podría desintegrarse, asi que pensé "¿qué me puede servir para realizar el experimento?" Y se me ocurrió una bala de plomo. La bala era perfecta. Al ser disparada con el arma ya viajaría a una velocidad muy alta y al pasar por el portal generado por mi máquina se daría la propulsión necesaria para dar el salto y, al ser de plomo, no se desintegraría. Es por ello que procedí a dispararle al portal. Una vez hecho esto, me dí cuenta que mandar un objeto al pasado significaría que alguien, en el pasado (cualquier pasado), lo pueda haber encontrado y por ende en el presente sea difícil de encontrar, asunto que es de vital importancia ya que ese objeto es la prueba de que mi teoría funciona. Además, una bala es un objeto muy pequeño y fácil de perder y como no se puede calcular a qué momento del pasado se envió esa bala, ya que podían ser 30 o 2 dias, me encontraba en una situación complicada si quería constatar los resultados. Así que realicé un poco de investigación.
Aquí ya tenia mi interés, me habia ganado con su historia. Lo escuchaba atento pero sus palabras le dejaron de salir. Un silencio atroz y eterno le siguió al relato, como si ese silencio fuese una parte tambien fundamental de la historia, ese silencio me contaba todo. Ese silencio, era culpa.
-Investigué y me enteré que el lugar de mi laboratorio, la casa donde resido, era propiedad de sus padres a los cuales contacté para preguntarles si alguna vez, en el cuarto del fondo, habían encontrado una bala en el piso. Sin embargo, antes de hacer la pregunta, por la conversacion que tuve, me enteré de que sus padres no habían vivido nunca en la casa, sino que eran los dueños que la habian comprado para su hijo y la novia para que vivían solos. Recordé en ese momento la historia que me contó el vecino, de que en esa casa había vivido una pareja y que el chico había matado a su novia. Colgué con su padre y me puse a ver noticias viejas en internet. Averigué que las evidencias del caso habían sido escasas pero que lo más llamativo fue su declaración. Usted había dicho que estaba junto con su novia en el último cuarto de la casa, acostados en un sillón ustedes dos solos y que, de repente y de la nada, su novia estaba inconsciente y sangrando de una herida en el pecho. Vine en seguida para preguntarle a usted directamente, señor, el sillón ¿estaba contra la pared que da al patio, justo debajo de la ventana?
-Sí. -contesté, cosa que ahora que lo pienso, no puedo creer lo estúpido que fue contestar una cosa así.
-Bueno, señor, mil perdones pero yo he matado a su novia hace 7 horas y usted ha estado encerrado cuatro años y 8 meses por mi culpa. Fue un accidente, una casualidad fatal, una bala perdida en el tiempo. Vine a contarle todo esto para que usted pueda entender realmente lo que pasó ese día. No sé, capaz, lo ayude a terminar su condena. Le pido perdón. Sinceramente, no sé que más decirle.
Lo último que recuerdo es yo siendo tirado a mi celda todo golpeado por el guardia. Bajo un ataque ciego y amnésico de rabia intenté matarlo pero era imposible antes de que me detuvieran.
Algo que sí recuerdo, ahora que me pongo a pensar, es gritarle mientras me sacaban de la sala:
-¿Y ahora qué vas a hacer con tu experimento de mierda, eh?
Y el hijo de puta me contestó, tranquilo, con una sonrisa orgullosa y vanidosa:
-Nada, si el experimento fue todo un éxito. Buenas tardes.

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